La Luz

El pueblo Wixárika es reconocido por haber conservado su identidad espiritual y continuar practicando su tradición cultural y religiosa desde hace más de miles de años.

Dentro de su cosmología, Wirikuta es uno de los Territorios más sagrados de su cultura. Comprende un espacio de aproximadamente 140 mil hectáreas que pertenece a la entidad mexicana de San Luis Potosí, en los municipios de Catorce, Charcas, Matehuala, Villa de Guadalupe, Villa de La Paz y Villa de Ramos. El territorio es sagrado para los Wixáricas ya que la creación del mundo ocurrió en dicho sitio según sus creencias. En 1988 fue incorporado por la UNESCO a la Red Mundial de Sitios Sagrados Naturales.

Entre las riquezas de flora y fauna de Wikiruta están el peyote o híkuri, cactus que los wixaritari y águila real, que encabeza la lista del programa nacional de conservación de especies prioritarias por ser además emblema de México.

Sin embargo, está reserva se ve amenazada tras la existencia de 72 concesiones mineras en el territorio sagrado Wirikuta (ninguna de estas aún está en explotación minera). Dentro de las empresas que poseen concesiones, esta la multinacional First Majestic Silver Corp de origen canadiense, que opera a través de su subsidiaria Minera Real Bonanza, con el proyecto La Luz, la cual posee 35 concesiones en la reserva, de las cuales 22 están en el área sagrada. También está presente la empresa minera Revolution Resources. Estas concesiones fueron otorgadas entre los años 1982 y 2009.

Mientras que las empresas, en especial Minera Real Bonanza, a desplegado una serie de acciones para generar desconfianzas, asegurando que “no tocarán los lugares sagrados”. Han instalado centros de información, en donde con maquetas y mapas afirma que no va a tocar el Cerro del Quemado. Así mismo, cuenta con el apoyo de un grupo de pobladores, quienes crearón una asociación civil pro defensa del empleo, para alzar la voz a favor de la instalación del proyecto minero La Luz.

La comunidad Wixárika, organizaciones civiles, y la sociedad mexicana como internacional se encuentran en pie de guerra ante la amenaza minera que intenta explotar el territorio sagrado, desplegando una serie de acciones y manifestaciones que han puesto en boga el respeto a la biodiversidad ambiental y sociocultural, señalando: ¡¡Wirikuta No Se Vende, Se Ama y Se Defiende!!