Doña Inés de Collahuasi

Los estrechos lazos con las autoridades regionales que han construido los ejecutivos de la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, han permitido que sea escasa la información sobre la postura de los detractores de ese proyecto, que ha sido promovido ante la opinión pública como el futuro mayor productor de cobre del mundo.
Quizás por esta razón, las informaciones sobre accidentes que han tenido que ver, directa o indirectamente, con esta empresa han tenido un perfil más bien bajo. El año 2001 vio la repetición de un hecho que ya un año antes había puesto en alerta sobre los costos ambientales y para la salud a que estaban expuestos los habitantes de los sectores aledaños a las rutas por donde se realiza el traslado de sustancias tóxicas hacia la minera. En enero del 2001, un camión que transportaba ácido sulfúrico hacia la mina se volcó a la altura del pueblo La Tirana en la Primera Región, repitiendo un episodio que ya había afectado al sector de la Panamericana Norte a la altura de Pozo Almonte, lo que derivó en el anuncio de una multa de parte de la COREMA-Tarapacá contra la empresa Interacid, correspondiente a 300 UTM (aproximadamente US$ 12.700).
Sin embargo, es el sector agrícola el que más reparos ha manifestado frente al proyecto de ampliación de la planta concentradora de la mina, cuyo inicio de operaciones se anuncia para el 2004, ya que junto a los reconocidos efectos que éste provocará sobre la geomorfología y relieve del sector de la mina, se suma el impacto sobre la red de drenaje, producto del emplazamiento del depósito de mineral de baja ley y mineral estéril, y el crecimiento del rajo Rosario.
No obstante, la mayor preocupación para los empresarios y trabajadores de las tierras de la zona radica en la repercusión que las captaciones de aguas subterráneas podrían generar sobre los caudales en las vertientes de los Salares de Coposa y Michincha. Pese a que la empresa asegura que mitigará este impacto recargando artificialmente esas vertientes, la escasez del vital elemento es una amenaza cierta que ya han experimentado en carne propia. Una realidad que la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental presentado por la minera omitió, ignorando la inquietud que ha hecho presente la comunidad de Pica que teme las consecuencias que esta inversión tenga sobre el oasis.
A lo anterior se agrega la construcción del nuevo mineroducto que pasará por un área de la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal, sin que hayan certezas que su presencia y funcionamiento no provocará impactos relevantes.
ANTECEDENTES
El Proyecto de Expansión de la Planta Concentradora Collahuasi busca aumentar la tasa de extracción y procesamiento de minerales sulfurados para así expandir la producción de concentrados de cobre, trayendo con ello una serie de obras que afectarán a la zona. La ampliación de los botaderos de estéril asociados al Rajo Rosario, junto a la habilitación de un nuevo depósito de mineral de baja ley son sólo dos de las fases de esta inversión que hicieron reaccionar a ecologistas y pobladores, quienes junto con manifestar sus reparos ante la demanda de agua hecha por la empresa, recalcaron la necesidad de proteger los sitios arqueológicos existentes en la zona.
Entre las agrupaciones que cuestionaron el proyecto se encuentran la Asociación de Propietarios Agrícolas Resbaladero, Banda y Animas de Pica y el Consejo de Iniciativas Ecológicas (Ciede) de Iquique, las que formularon quince observaciones a la iniciativa que fueron desestimadas por la COREMA. Los puntos cuestionados por la comunidad piqueña y los ecologistas de la región se centraron en la necesidad de que el estudio de impacto ambiental de la minera fuese presentado a la CONAMA, debido a que la cuenca de Michincha ?uno de los puntos desde donde extraerá agua la empresa- abarca las dos primeras regiones del país, lo que obligaría un análisis a nivel nacional del tema, razón que también fue desechada por la COREMA por considerar que los límites de dicha cuenca se encuentran emplazados dentro de la Primera Región.
De este modo, la autoridad regional del medio ambiente respaldó una iniciativa que continúa desvelando a las comunidades de Pica y Pozo Almonte.